Lugares Turísticos de la Provincia

Orellana-Napo-Wildlife-Center-

 

Lagunas de aguas negras

En esta provincia, la magia de sus cascadas, lagunas y lagos se consolidan como atractivos naturales de gran demanda por  turistas nacionales y extranjeros, entre ellas, la Laguna de Añango, ubicada  dentro del Parque Nacional Yasuní, rodeada por bosques siempre verdes, inconfundible por sus aguas negras con pocos sedimentos y muchos nutrientes, que conforman el hábitat de una diversidad de especies, principalmente aves, reptiles y peces.

Las actividades turísticas en este atractivo están administradas por miembros de la comuna Añango, los cuales están organizados en la empresa Napo Wildlife Center, que ofrece servicios de alojamiento, alimentación, guías turísticos y transporte fluvial.

Igualmente, en el cantón Aguarico se ubica la laguna de Jatun Cocha, que tiene una forma muy irregular, tiene 6.000 metros de largo y en su alrededor se puede apreciar un bosque inundado de moretales y un bosque de tierra firme, donde habitan especies de árboles como el manglar de río y guarumos entre los más representativos.

Para observar conchas, charapas y guanchinches, podemos visitar el Lago San Pedro, ubicado en el cantón Joya de los Jachas. El lago de aguas negras posee una longitud aproximada de 600 metros a su alrededor existe un bosque de 35 hectáreas donde se puede realizar actividades de pesca deportiva, buceo y paseos en canoa.

Flora y fauna en estado puro

Un viaje por esta provincia es una increíble aventura donde se puede apreciar flora y fauna en su estado más puro. El cantón Puerto Francisco de Orellana brinda la oportunidad de conocer la Isla de los Monos ( formada por procesos de sedimentación de las aguas del Río Napo) está cubierta de exuberante vegetación, en la cual habitan monos chorongos (Lagothrix Lagotricha).

Asimismo en el cantón Loreto, se encuentra la Cascada Refugio de las Loras, se caracteriza por que  en la parte alta tiene algunos orificios utilizados como nidos de los loros que se encuentran camuflados por los musgos y líquenes, generando un hábitat estratégico para defender a los pichones de la amenaza de sus depredadores.